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El
joven y prometedor profesor de sociología Stanislav Prévine (André Dussollier) realiza un estudio
de campo bajo el epígrafe genérico de “mujeres criminales”, con destino a la
tesis que prepara sobre la criminalidad femenina. Una de las mujeres elegidas
para el estudio es Camille Bliss (Bernadette Lafont), una frívola y amoral presidiaria condenada por
un caso de homicidio y de otros intentos criminales. El profesor, con su
grabadora y toda una serie de personales teorías que aún no ha tenido tiempo de
confirmar, acude a la prisión donde se encuentra la muchacha y la somete a un
largo interrogatorio, en el transcurso del cual va saliendo a relucir la
pintoresca y azarosa existencia de Camille, repleta de “malentendidos”: después
de asesinar “inconscientemente” a su padre fue internada en un correccional de
menores del que se escapó a temprana edad, toda una serie de posteriores
avatares la llevaron a contraer un interesado matrimonio con Clovis, un rudo
campesino tiranizado por su madre, que también acaba muerta. Después de
pretender abandonarlo en plena carretera, entra a trabajar como camarera en el
“Colt Saloon”, donde rápidamente simpatiza con el libertino showman Sam
Golden (Guy Marchand). Su marido descubre el idilio e intenta resolver el incidente a tiros,
pero es atropellado a las puertas del local y termina maltrecho en un hospital.
Durante su convalecencia conoce a Arthur (Charles Denner), un desratizador con problemas
místicos, víctima de una estricta moral que olvida en los brazos de la joven. La
promesa de una prima de seguro le lleva a entablar un tormentoso affaire
con Murene (Claude Brasseur), un rufián abogado que no duda en utilizarla para otros menesteres.
Ella decide deshacerse al mismo tiempo del corrupto letrado y de su calamitoso
marido, simulando una vez más un accidente, pero la estupidez de Arthur echa por
los suelos sus planes homicidas. Juntos suben a la torre de una catedral y allí
el atormentado desratizador le propone que se suiciden: él salta primero,
alcanzando con celeridad el suelo; ella, por su parte, decide salir por su
propio pie del templo, pero es condenada por asesinato… que no cometió.
Conforme avanzan las
conversaciones, Stanislav cree cada vez más a la chica y se convence de que
Arthur se suicidó, por lo que se propone luchar por la inocencia de la bella
Camille. La perseverancia de Stanislav tiene su premio: el joven descubre una
película de aficionado rodada por un niño que demuestra la inocencia de Camille.
Esta inicia una fulgurante carrera como cantante mientras que Stanislav,
convertido en accidental protector de la joven, es víctima de un penoso suceso.
DECLARACIONES Y OPINIONES
“El film es una burla del
amor romántico, la afirmación de la realidad brutal, de la lucha por la vida… Es
una película de una vitalidad exagerada, que yo deseaba que estuviera cercana a
ciertos films de Billy Wilder, y me parece que cuando se lleva a término este
deseo de ir hasta el fin de las cosas la película se convierte irremediablemente
en abstracta”. (Fraçois Truffaut)
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